FeSP-UGT reclama medidas que garanticen una educación en equidad, elemento clave para el desarrollo de los derechos de la infancia

9 junio 2017

Cada año, el 12 de junio, la Internacional de la Educación (IE), la OIT y las organizaciones sindicales de la enseñanza que forman parte de ella conmemoran el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
Este año el mensaje se centra en el impacto de los conflictos y catástrofes en el trabajo infantil. Los niños suelen ser las primeras víctimas de estas situaciones, cuando las escuelas son destruidas y los servicios básicos son interrumpidos. Muchos niños son desplazados o refugiados en otros países, y son particularmente vulnerables a la trata y al trabajo infantil. Millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil como resultado de las situaciones de conflictos y catástrofes.

Cada día asistimos a imágenes desgarradoras de una infancia rota, ambulante y sin futuro. Los niños y niñas de hoy que sufren estos estragos serán los ciudadanos del mañana. Por ello, no es admisible la pasividad de los gobernantes en su acogida y en dar respuesta a los derechos de la infancia.   

Es una ocasión para poner de relieve el alcance mundial de la situación que priva a los niños/as de su niñez, su potencial y su dignidad, que les perjudica en su desarrollo físico y psicológico. Las situaciones de conflicto y catástrofes les impiden la asistencia a clases y les obligan a abandonar la escuela de forma prematura y traumática y muchas veces se ven abocados a combinar estudio y trabajo.

Para el Sector de Enseñanza de FeSP-UGT, este día es una buena oportunidad para reiterar que todos los niños y niñas tienen derecho a una educación de calidad, pública y gratuita. El trabajo infantil, por la causa que sea, es uno de los principales obstáculos a la Educación de calidad de todos y todas, y tiene consecuencias importantes sobre el proceso educativo y sobre el futuro la infancia.

El sindicato hace un llamamiento a los poderes públicos para erradicar el trabajo infantil en tres ejes: implementar una educación de calidad, libre y gratuita para todos los niños/as en edad escolar, priorizar políticas nacionales educativas eficaces y coherentes y garantizar el acceso a una educación de calidad con mayor inversión en personal docente.

En nuestro país, aunque no se producen situaciones de trabajo infantil como tal, si están aumentando las desigualdades por las situaciones de pobreza infantil que están incrementándose año tras año. Por ello, es una exigencia implementar políticas de protección social como son los programas públicos de empleo, la protección social de la salud, las prestaciones de maternidad, la protección por desempleo…; además de programas compensadores de desigualdades para escolares, como las becas y ayudas al estudio, la apertura de comedores escolares en tiempos de vacaciones…, elementos imprescindibles para paliar la espiral de pobreza y malnutrición infantil que viven muchos de nuestros escolares.

En tiempos de recortes educativos en los centros y en las condiciones sociolaborales del colectivo de trabajadores la enseñanza, la implicación del profesorado será de nuevo clave para que el 12 de junio sea una jornada reivindicativa contra la pobreza, que lleva a que muchos niños y niñas entren en el mundo laboral para ayudar a sus familias; contra el consumo de productos que explotan el trabajo infantil; contra la vulnerabilidad de una infancia en riesgo de exclusión, etc. El sindicato valora el trabajo de los docentes que a través de una educación en valores de ciudadanía prepara al alumnado para los desafíos futuros.