Las palabras del secretario de Estado de Educación confirman la falta de interés del Gobierno por la negociación educativa

24 febrero 2017

Las afirmaciones realizadas ayer por el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, durante su intervención en el Foro de Debate ‘Café con la Educación’, organizado por la patronal CECEIB en Palma de Mallorca, constituyen una ofensa para las organizaciones que han convocado la huelga general en el sector educativo para el día 9 de marzo.

Durante su intervención, el secretario de Estado llamó “irresponsables” a los organizadores de la protesta, entre los que está el Sector de Educación de FESP-UGT, tanto por convocar la huelga como por haber impulsado la propuesta de ley para derogar la LOMCE, que el Gobierno trata de paralizar en el Tribunal Constitucional.

Marcial Marín señaló que derogar la LOMCE sería “un disparate y un fracaso absoluto”. Además de una falta de respeto a la autoridad del Parlamento, cuya mayoría ha promovido la propuesta de ley para la derogación de una norma que solo contó con los votos del Partido Popular y que ha sido fuertemente contestada por la mayoría de la comunidad educativa, las afirmaciones del responsable ministerial son incongruentes con el panorama actual. Por una parte, alaba una ley sin respaldo social y sin futuro, y por otra llama al diálogo a la comunidad educativa para la elaboración de un pacto que estabilice el sistema con una nueva norma consensuada.

La convocatoria de la huelga no solo no es “irresponsable”, sino que está plenamente justificada por una larga lista de argumentos, entre los que, por citar solo unos pocos, figuran los recortes impuestos a lo largo de los últimos años, la precariedad en el empleo que lleva a que uno de cada cuatro docentes sea interino, la congelación de la oferta de empleo público, la ausencia de negociación con los representantes de los trabajadores o el deterioro de las condiciones sociolaborales de los trabajadores de la enseñanza.

Marín aseguró que comprendería una huelga contra un Gobierno “que no escuchara”, intentando justificar así un supuesto cambio de actitud en el Ejecutivo, cuando más bien parece dejar claro que esa presunta negociación no es sino una cortina de humo con la que ganar tiempo.

Sorprenden las prisas de este Gobierno por consolidar unas “líneas de encuentro” en el terreno educativo, cuando a lo largo de los últimos años el Partido Popular ha demostrado su falta de compromiso con la educación, que se negó a suscribir por intereses electoralistas el pacto por la Educación que promovió el ministro Ángel Gabilondo.
Al vincular la huelga del 9 de marzo y la derogación de la LOMCE con la pérdida de financiación del Fondo Social Europeo y el abandono de miles de alumnos, Marcial Marín parece querer chantajear a los convocantes y hacerles responsables de “cargarse el sistema educativo”.

El secretario de Estado de Educación debería mostrarse más respetuoso con las organizaciones con las que quiere entablar un diálogo y ser más riguroso en sus afirmaciones. Sus palabras parecen confirmar la falta de interés del Gobierno por una verdadera negociación educativa.