FETE-UGT se une a la convocatoria de Naciones Unidas y recuerda que la desertificación o degradación del suelo fértil es uno de los grandes problemas ambientales a los que se enfrenta la humanidad hasta el
punto que Naciones Unidas lo ha incluido entre los tres asuntos de
máxima prioridad junto con el Cambio Climático y la pérdida de
Biodiversidad. Resulta evidente el papel relevante que tienen las zonas rurales en la conservación de espacios naturales, de desarrollo agrícola, de protección y cuidado de nuestros montes, etc. Es imprescindible potenciar políticas activas y proyectos innovadores de las administraciones locales, dotando a los ciudadanos de suficientes servicios para su arraigo, con el fin de evitar la despoblación del mundo rural. En este sentido juega un papel
importante la escuela rural, más allá de su carácter propiamente
educativo. La escuela rural es un elemento central para posibilitar las
necesidades formativas y de aprendizaje de la población rural a lo largo
de la vida. Por ello, el sindicato denuncia las políticas de recortes de
algunas CCAA que con la excusa de la crisis están dejando a muchos
pueblos sin escuela. Los están condenando a morir.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
sostiene que la desertificación amenaza a la cuarta parte del planeta,
afecta directamente a más de 250 millones de personas y pone en
peligro los medios de vida de más de 1000 millones de habitantes de
más de 100 países al reducir la productividad de las tierras destinadas a
la agricultura y la ganadería.
Según la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible, en un 42% del
territorio nacional el proceso de erosión es superior a los umbrales
críticos, y en un 12% del mismo, el suelo se encuentra sometido a
erosión muy severa, con arrastres superiores a 50 toneladas de suelo por
hectárea y año, mientras que la tasa de formación de suelo varía entre 2
y 12 toneladas por hectárea y año. Las áreas de mayor erosión se
concentran en la zona de clima mediterráneo, con más del 90% de la
superficie afectada.
Las principales causas de la degradación del suelo hay que buscarlas en
la mala gestión de los recursos hídricos, una inadecuada actividad
agraria, la construcción de grandes infraestructuras y el descontrolado
desarrollo urbanístico. Estos factores constituyen, entre otros, la causa
de la erosión o pérdida de suelo fértil.
La explotación insostenible de recursos hídricos causa graves daños ambientales, incluidos la contaminación química, la salinización y el agotamiento de los acuíferos. Otros factores que desencadenan esta situación son, la pérdida de la cubierta vegetal a causa de repetidos incendios forestales, concentración de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo de masas y la agricultura de regadío.
Partiendo de esta realidad y con la posición que ofrece el ejercicio docente FETE-UGT considera necesario concienciar desde los centros educativos sobre la problemática medioambiental, compartiendo ideas y experiencias en el aula sobre ecología y uso responsable de los recursos naturales, tratando de explicar el concepto de desertificación a través de ejemplos prácticos como planificar salidas al entorno natural con el fin de sensibilizar sobre los graves impactos de la deforestación, y la degradación forestal.
FETE-UGT apuesta por un nuevo modelo consciente, responsable y respetuoso con el medio ambiente. Comprometidos con la necesidad de trabajar esta materia en el sistema educativo como prevención y sensibilización de cara a las generaciones venideras, prestando una mayor atención a los factores sociales en los programas educativos, ya que creemos que la educación se manifiesta como una de las estrategias más eficaces para abordar de manera efectiva esta situación.
La cultura ambiental debe entenderse como un proceso que pretende conseguir una ciudadanía informada, concienciada y capacitada para poder intervenir con acierto en la mejora de los problemas ambientales actuales o que se puedan plantear en el futuro, fomentando una vida más respetuosa con la naturaleza.
FETE-UGT considera que la solución pasa tanto por la concienciación como por dar prioridad a políticas sostenibles en la gestión de las tierras agrícolas, de los recursos hídricos y de la ordenación del territorio. La desertificación no es un problema aislado, sino que está plenamente relacionado con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales.
Los vínculos entre estos aspectos y los factores socio-económicos son cruciales, pues la problemática de la desertificación es un síntoma de ruptura del equilibrio entre el sistema de recursos naturales y el sistema socio-económico que los explota. Una política global que integre científicos, agencias internacionales, sindicatos y gobiernos es clave para reconocer la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía como una amenaza creciente para la seguridad.
De este modo, la regulación y gestión del conjunto de elementos que conforman los espacios naturales, basada en el consenso social y territorial y en el compromiso de todos los ciudadanos permitirá alcanzar el objetivo de frenar la desertificación, uno de los relevantes problemas ambientales que afecta a nuestro país.
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