Boletín digital nº 3 >
18 de abril de 2014
 
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FETE-UGT analiza en unas jornadas celebradas en León la realidad y las necesidades de la escuela rural
 

 

El 35% del alumnado de Castilla y León estudia en escuelas rurales, una cifra que demuestra la importancia que estos centros tienen en la enseñanza de la región. El secretario provincial de FETE-UGT de León, Jesús López, reveló este dato durante la presentación de las Jornadas de Escuela Rural celebradas en León los pasados días 19 y 20 de octubre, organizadas por FETE-UGT.

López recordó el papel relevante desempeñado por la organización en la negociación, en 1994, que permitió crear los 50 Colegios Rurales Agrupados (CRA) de esta provincia, y emplazó a revisar y actualizar los criterios para atender las necesidades actuales y futuras de estos centros.

La secretaria de Formación del sindicato, Elvira Novell, valoró el esfuerzo del profesorado en las actividades de formación permanente e indicó que la Comisión Ejecutiva Federal se ha planteado ofertar formación de calidad, diversificada y descentralizada para llegar a las demandas de los territorios.

Por su parte, el viceconsejero de Educación, Fernando Sánchez-Pascuala, hizo un relato de la gestión de su departamento y precisó que, además de mantener una unidad escolar siempre que existan cuatro alumnos, Castilla y León cuenta con 1.700 rutas de transporte escolar, 600 acompañantes de rutas escolares, 2.500 profesores itinerantes, así como un ordenador por cada cuatro alumnos. El futuro, previó, pasa por realizar un plan rural de construcciones escolares y un plan de bilingüismo.

Durante el encuentro se expusieron diversas experiencias desarrolladas en centros rurales. Docentes del CRA de Ponteceso, de A Coruña, analizaron la relación entre TIC y bibliotecas escolares; en tanto que los representantes del CRA Maestro Emilio Alonso Lorenzana, de León, hablaron de la organización y funcionamiento de un colegio rural agrupado. A su vez, los portavoces del CRA Ariño Alloza, de Teruel, analizaron el uso de las TIC en el medio rural.

Lo que resalta en estas experiencias es el compromiso de toda la comunidad educativa en torno a la vida del centro; la participación activa de los padres en la vida escolar; la diversidad de los proyectos que llevan a cabo para evitar el despoblamiento, y la convivencia con otros alumnos de pueblos cercanos en diferentes actividades o el intercambio de experiencias.

El subdirector general de Ordenación Académica del MEC, Juan López, resumió en un decálogo las características que definen a la escuela rural en la normativa actual. Además de tener en cuenta su carácter singular y la gratuidad de los servicios complementarios, señaló, se hace necesario potenciar los CRA como modelo de escuela rural, primando la estabilidad del profesorado con incentivos; los centros de innovación (los CRIE); las bibliotecas escolares itinerantes; los intercambios escolares tanto entre zonas como con otros países de la Unión Europea; los centros de formación y el intercambio de experiencias del profesorado, así como extender el programa Red.es y el proyecto Aldea digital a todas las zonas rurales, desarrollar la educación infantil, especialmente el tramo 0-3- con programas de apoyo, y otorgar reconocimiento al ‘primer maestro/a’.

Juan López recalcó que el modelo de escuela homogénea hoy no sirve, puesto que la institución escolar es diversa y por ello requiere de actuaciones diversas. También indicó que, a fin de cumplir los objetivos de Lisboa, se destinará hasta el año 2010 un total de 495 millones de euros para llegar a escolarizar al 33% de niños de 0-3 años, con el objetivo de llegar al 50% en el 2012.

El representante del MEC concluyó su intervención recordando la definición del maestro Barriana sobre la escuela rural: pequeña y cercana, favorece la innovación, con maestros integrales y/o polivalentes, integra mejor al diferente, trabaja lo fundamental, es libre y flexible, adapta los currículum al servicio del alumno; en definitiva, es el corazón de la educación.

Tomás González, jefe de Servicio de Educación Infantil y Primaria de la Consejería, centró su exposición en un estudio sobre los CRA realizado por la Junta y en la ruralidad de este territorio. En este sentido, destacó que en la región se da una densidad de población de 10 habitantes por kilómetro cuadrado, y que la cuarta parte de la población vive en zonas o municipios de menos de mil habitantes.

González puso de manifiesto que la escuela rural es mayoritariamente pública, tiene ratios muy pequeñas y que en muchos pueblos es el único servicio público, por lo que se convierte en un elemento de dinamización cultural de la zona. También enumeró los modelos de gestión de centros rurales que existen en la comunidad: escuelas unitarias mixtas, centros incompletos, centros comarcales de una línea, escuelas-hogar, CRA; y destacó lo desigual de la organización, de la dimensión de los centros y de las localidades que agrupan.

La secretaria de Comunicación de FETE-UGT, Charo Pérez Molina, resaltó que la escuela rural debe asumir su ‘ruralidad’ y diferenciarse de los modelos de escuela urbanos: “Debe ser una escuela organizada en función de las características de su entorno, ya que es innegable su papel para las necesidades de desarrollo de la vida local y/o comunal”.

Además de adecuar los perfiles profesionales a la realidad del tipo de centro al que están adscritos, Pérez Molina consideró necesario el diseño de un plan estratégico que discrimine positivamente a la escuela rural, que sea compensador de desigualdades, que cuente con la participación financiera del Estado y de las comunidades autónomas y que, comprometiendo a las entidades locales y/o supramunicipales, garantice al alumnado del mundo rural las mismas posibilidades que tiene el urbano. Leer ponencia íntegra

A su vez, el profesor de la Universidad de Alcalá Pedro Roche hizo un recorrido por la historia de los Centros Rurales de Innovación Educativa (CRIE), de los que resaltó su naturaleza de centros que dan respuesta a la educación y a la compensación de desigualdades. Según señaló, los CRIE complementan las actividades de las escuelas rurales y de los CRA, ya que posibilitan la convivencia de los alumnos fortaleciendo la pertenencia a la zona. Son lugares de encuentro de profesorado y de intercambio de experiencias.

Mientras existan escuelas rurales, este tipo de centros serán necesarios, añadió Roche, quien precisó que van dirigidos especialmente al 2º y 3º ciclo de primaria. En ellos se abordan las materias curriculares de manera abierta, los temas transversales, las actividades complementarias, etc. Además, se potencia especialmente la convivencia de alumnos y profesorado de las zonas rurales.

Amadeo Edo Salvador, asesor del CEFIRE de Castellón, habló sobre la formación del profesorado en las escuelas rurales y enmarcó su intervención en los artículos 102 y 103 de la LOE, referidos a la formación permanente del profesorado, además de reflexionar sobre el qué enseñar, cómo enseñar y qué y como evaluar.

Sobre los modelos de formación permanente, por su experiencia, indicó que el profesorado la que mejor valora es la que hace individualmente, aunque él la considera discutible. Por el contrario, la que se realiza en grupo permite la coordinación y la innovación, en tanto que la que se realiza a nivel de centro queda vinculada al desarrollo del proyecto educativo.

Edo Salvador, para el que la escuela rural es la escuela de las tres ‘p’: pequeña, pública y de pueblo, añadió que la formación permanente palia las deficiencias de la formación inicial y consideró que la escuela rural no se tiene en cuenta en los contenidos de la formación inicial, y que nadie va a estas escuelas a hacer prácticas cuando termina sus enseñanzas.

Lo que caracteriza la formación en el mundo rural, sentenció, son las dificultades que entraña el llevarla a cabo, a causa de los horarios, los espacios, las distancias, etc., por lo que se distingue por la descentralización, la diversificación y dinamización.

Los contenidos o itinerarios formativos que desarrollan se refieren a la gestión, organización y funcionamiento de los CRA, al trabajo docente de niveles múltiples, a las áreas instrumentales, a la utilización didáctica del medio, al intercambio de experiencias didácticas y a la utilización de los TICs.

Todo ello, afirmó, se materializa en proyectos de formación en centros, en seminarios y grupos de trabajo, en cursos –limitados por las distancias, los desplazamientos y porque la temática ha de ser globalizadora- y a distancia -a través de la plataforma Moodle-.

Las jornadas contaron con una nutrida participación de profesorado, sobre todo, de León, y con su organización se pretendió dar una visión de la situación actual de la escuela rural en Castilla y León, además de dar a conocer la postura de FETE-UGT sobre este asunto, así como las reivindicaciones para este colectivo de trabajadores.

La realización de este tipo de actividades permite conocer experiencias novedosas que se realizan en muchos de los centros educativos de nuestro país. Aquí, especialmente, descubrimos proyectos muy interesantes con las TIC. No obstante, hubiera tenido que completarse con la participación de más territorios, para así revisar la situación de la escuela rural en otras zonas.




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