La Internacional de la Educación (IE) cumple 15 años, tiempo a lo largo del cual se ha convertido en la portavoz mundial del sector de la educación. Cerca de mil delegados de la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza (CMOPE) y del Secretariado Profesional Internacional de la Enseñanza (SPIE) participaron el 26 de enero de 1993 en Estocolmo (Suecia) en la unificación de estas dos grandes federaciones de docentes en lo que a partir de ese momento sería la Internacional de la Educación.
Desde entonces, los 18 millones de miembros iniciales se han convertido en 30 millones de docentes, afiliados a través de 394 organizaciones en 171 países y territorios. Albert Shanker, presidente cofundador de la IE señaló, en su discurso de unificación en el Congreso de Estocolmo: “El único medio que tenemos para hacernos oír y construir nuestro futuro como docentes es formar parte de una organización y trabajar unidos. Si es cierto a escala local y nacional, también lo es a escala mundial. De ahí la importancia de nuestra unificación”.
La IE lidera en la actualidad cuestiones fundamentales como la Educación para Todos, los derechos de las mujeres y niñas, los derechos sindicales de docentes y profesionales de la educación, la prevención del VIH/Sida y la lucha por los derechos humanos y la democracia.
En el 5º Congreso Mundial de la IE, que se celebró en Berlín el pasado año, el secretario general Fred Van Leeuween llamó la atención sobre los retos actuales e indicó las futuras direcciones que debe tomar la organización.
“El mundo se enfrenta hoy en día a una grave escasez de docentes, pues faltan 18 millones de docentes para alcanzar los Objetivo del Desarrollo del Milenio. Aconsejamos a los gobiernos que inviertan en educación y mejoren las condiciones de la profesión, o pondrán en juego las futuras generaciones”, recalcó Van Leeuwen.
Según puso de manifiesto, las prioridades de la IE son “seguir construyendo el diálogo entre culturas; continuar los esfuerzos en favor de la igualdad de género, mientras resistimos a la constante y resurgente discriminación en varios países; fomentar nuestros programas de solidaridad, fortalecer nuestras afiliadas, apoyar la lucha contra la represión y ayudar a los afectados por catástrofes; promover nuestro trabajo sobre PISA y otros programas de evaluación, y desarrollar nuestros propios indicadores de calidad en la educación; continuar trabajando dentro de las coaliciones en la Campaña Mundial por la Educación, insistir sobre el VIH y el SIDA y sobre el trabajo infantil; y, finalmente, desarrollar el potencial del nuevo Centro de Investigación de la IE para lograr nuestros objetivos, tanto en países industrializados como en vías de desarrollo”.
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